Jean Baptiste Grenouille, genial especialista en sacar la esencia del humano, admirable su pasión por llegar al limite de la cordura, usando su olfato como herramienta busca con una arrogancia monumental un aroma ajeno y exquisito, un aroma que hace arrodillar a los hombres ante su figura a la cual le es esquiva la estética agradable, un ser que no conoció de afecto ni ternura pero aún así hizo temblar el mundo dejando tras de si la huella de la muerte...
Grandioso y afortunado Grenouille, consiguió con su talento natural que lo amaran hasta el punto de ser un bocado apetecido y desaparecer entre mordiscos.
Esta historia me recuerda que la pasión hace que los objetivos se cumplan, desear con intensidad es el inicio de la ejecución magistral de nuestros sueños.
